Allá por esos tramos del norte de la Argentina, muy cerca de aquí, en la Quebrada de Humahuaca, es fácil pasarla maravillosamente bien e iluminarse la vista. Y más todavía si uno llevó un auto para recorrer varios lugares y transporta a la mejor compañía: los amigos.
La Quebrada de Humahuaca nos sorprendió esta vez con un lugar hecho de rocas y cuevas con pinturas rupestres de aproximadamente 11.000 años atrás. Y con un desierto de sal que brillaba más que la nieve.
Conviene ir un poco entrenado para trepar montañas, porque ya se sabe: las cosas son más lindas desde arriba, pero la subida cuesta...
Después habrá que ponerse un poco de Aloe Vera en las partes más afectadas del bronceado, pero lo mejor es poder volverse con la certeza de que uno se está llevando, de recuerdo, un poquito de sol incaico en el pellejo.