14 septiembre 2015

BAFICI (Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente), desde la óptica de Matías Orta

MATÍAS ORTA, crítico de cine y director general del sitio A SALA LLENA, habla acerca del festival.

Foto: Matías Orta

Si tuvieras que explicar de qué se trata el festival a alguien que escucha la palabra BAFICI por primera vez, ¿qué dirías?

BAFICI es Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente. Si bien desde el comienzo puso énfasis en producciones cinematográficas que le hacen honor al nombre, con los años el festival fue incorporando películas que cuentan con respaldo económico (sobre todo, las internacionales, algunas en carácter de preestreno), aunque conservando la esencia del principio. Por supuesto, qué es realmente el cine independiente es un tema que se sigue prestando a debates.

¿Conocés algo de la historia del festival? ¿En qué año surge? ¿En qué contexto político surge?

El festival comenzó en 1999, durante los primeros meses de la Alianza en el poder. Pero, sobre todo, apareció en una época donde el cine independiente argentino venía de cobrar un impulso decisivo gracias a films como Pizza, Birra y Faso, Mundo Grúa y, unos años atrás, Rapado. Películas hechas con pocos recursos por una joven generación que venía de formarse en escuelas de cine (furor durante aquellos tiempos), que le cambiaron la cara a un cine nacional necesitado de una renovación urgente. Así que podemos decir que surgió en un momento de cambios políticos, sociales y culturales.

Según tus conocimientos sobre el tema: ¿Cuáles son las principales estrategias de inserción y de sustentación en el BAFICI? Es decir, ¿cómo se promueve?, ¿cómo se financia?, ¿qué lugar tiene la prensa y los medios de comunicación masivos en el festival?

El festival cuenta con apoyo del Gobierno de la Ciudad y tiene una gran cantidad de sponsors de diversas clases. El nivel de difusión que tiene es importante; hasta cuenta con afiches en distintos puntos de Capital Federal, ya que que se desarrolla en cines de esa zona. Por supuesto, internet y las redes sociales se volvieron cruciales para maximizar su alcance.

¿Qué importancia considerás que tiene este festival dentro del campo cultural en el que se inserta?

El festival se consolidó como uno de los ámbitos culturales más importantes de Buenos Aires, del país y del mundo. Es una estupenda oportunidad para ver películas que, en muchos casos, no logran tener estreno comercial en las salas argentinas, y de presenciar los primeros pasos de películas que inician un recorrido festivalero. Las largas colas y las cifras de recaudaciones son una buena muestra de que es un éxito muy convocante. Por otra parte, como todo festival, permite que cinéfilos y cineastas se reencuentren o se conozcan, y no pocos proyectos nacen en contextos de estas características.

¿Qué podés contarnos con respecto a tu experiencia personal en torno a este festival?

Mi experiencia siempre fue positiva. Comenzó en el ’99, como espectador, y en los últimos años fui convocado para escribir en el Sin Aliento (el diario del festival) y hasta para presentar películas. Puedo cubrirlo para  A Sala Llena, junto a mis colegas, escribiendo crónicas, críticas y realizando entrevistas a cineastas argentinos y del exterior. Los festivales de cine son un mundo aparte, una dimensión paralela (el cine, desde ya, es así), y el Bafici tiene un lugar especial en mi carrera y en mi vida. Ojalá siga de esa manera. 

 

Foto: Matías Orta

 

 

 

04 septiembre 2015

Novela EVA PERÓN, ALUMNA DE NERVO, de Liliana Bellone


El lunes 26 de julio de 2010, a las 20 horas, se presentó en la Casa de la Cultura de Salta la novela EVA PERÓN, ALUMNA DE NERVO, de la consagrada escritora salteña Liliana Bellone. En esa oportunidad, Susana Quiroga y yo fuimos las encargadas de decir unas palabras sobre la obra.
En el año 2014, la novela se tradujo al italiano, transformándose así en la primera novela salteña traducida y publicada en Italia, bajo el nombre EVA PERÓN, ALLIEVA DI NERVO.
Aquí, lo dije sobre la novela en aquella oportunidad de la primera presentación.    

 

 

Unas palabras para la presentación del libro EVA PERÓN, ALUMNA DE NERVO,

de Liliana Bellone

 

                                                                                                por LUCILA LASTERO

 


 

¿Cómo narrar la historia nacional desde las posibilidades de la ficción? Y ¿cómo narrar en torno a un emblema, un símbolo, como lo fue Eva Perón? 

 

La novela de Liliana Bellone nos invita, desde el título, a inmiscuirnos, como espías de la historia y, a la vez, como los lectores más autorizados, en el mundo de uno de los personajes de mayor significación en nuestro pasado como argentinos.

 

Es sabido que el ser humano siempre tuvo interés por la historia, ya que en ella ve las raíces que lo vinculan con su presente y le permiten proyectarse hacia un futuro. Se ha dicho también que, el elemento histórico se conjugó con la imaginación desde lejanos tiempos en la literatura latinoamericana, y ya desde las Crónicas de Indias. 

 

Desde siempre, hubo también interés por los relatos, desde los relatos ficcionales contados alrededor del fuego, las fábulas, los mitos, hasta los relatos actuales que nos llegan en forma de páginas web, el cine, la televisión o el clásico libro. La teórica Diana Battaglia afirma que de todos los tipos de discursos, el relato se distingue, justamente, por el uso privilegiado que hace de la función referencial, por el poder que tiene de hacer surgir, más allá de los signos, un universo de seres, objetos y acciones. Con los relatos nos conmovemos, nos identificamos, reflexionamos.

 

Liliana Bellone nos ofrece en esta novela, una trama en la que relato e historia se entretejen para dar nacimiento a una producción en la que la ficción nos habla con los rostros de la historia.

 

En la primera página, ya en una “advertencia al lector”, la autora nos da la bienvenida anticipando que la trama que se nos ofrece es reconstruida a partir de otras tramas, los relatos narrados anteriormente por un poeta de nombre Joaquín de Genaro, y alertándonos, además, acerca de considerar ese frágil hilo que separa la ficción de la realidad: “ En varios de nuestros encuentros, De Genaro me sorprendió con una extraña historia acerca de Eva Perón, a quien había conocido, una historia que, hasta hoy, no sé si corresponde a la realidad o fue producto de su afiebrada imaginación…”. Es entonces un texto que nos lleva a reflexionar sobre los avatares de la realidad y la ficción, y sobre la metaficción y las formas del llamado “texto dentro del texto”, ya que por momentos asistimos, desde la propia estructura de la novela, al relato del mismísimo Joaquín, que nos habla sobre el proceso de creación de un texto sobre Eva, que será a su vez escritura de otras escrituras, logrando el efecto de las reescrituras múltiples e infinitas.

 

Esta estrategia, la de los lazos intertextuales, la de vincular un texto con un antecedente que funciona como soporte, que nos recuerda a Borges y a sus constantes recurrencias a textos apócrifos, nos permite pensar, además, en la historia más allá de la historia, nos lleva a difuminar las huellas entre historia y ficción para disfrutar de un relato conmovedor. Porque esta ficción, además de tomar huellas históricas, tiene la particularidad de anclar en un personaje determinante de la historia argentina: Eva Duarte de Perón, sobre quien la historia oficial ha construido anteriormente un universo discursivo de vastas magnitudes.

 

La pregunta ronda en torno a la historia narrada: ¿Quién fue Eva Perón? Además de ser una figura clave para la Argentina, además de su fama como “abanderada de los humildes”, ¿era Eva una joven  de ademanes burdos y poco interés intelectual?, ¿o era en cambio una mujer ilustrada, amante de la poesía y además, comprometida con la causa peronista por poseer bases políticas, cognitivas y artísticas sólidas? La novela de Bellone nos invita a desandar el camino marcado por el hilo de Ariadna que nos conduce a esta segunda posibilidad, a la de lograr ver a la Eva interesada en los mecanismos más sublimes de la palabra, en la poesía, como forma de pensamiento y de vida. En este texto, la Eva conductora de multitudes, sigue a su vez los pasos del universo poético de Nervo, y se deja llevar por la palabra, que actuará como fundamento espiritual y cognitivo de sus acciones. Pensar en el amor por la poesía en una dirigente política tan temperamental, nos llevaría a justificar lo que afirmaba Platón, cuando decía que sólo los espíritus interesados en el arte podían ser efectivos dirigentes de un Estado. 

 

Liliana Bellone, férrea lectora  de Borges, nos permite seguir el camino de pensamiento marcado por este autor argentino por medio de los fragmentos de la novela referentes a la imposibilidad de averiguar la verdad histórica, el carácter cíclico e imprevisible de la historia.    

 

 Fiel a su propio estilo narrativo, el que pudimos admirar en otras novelas como Fragmentos de siglo o Augustus,  Bellone nos lleva a escuchar los susurros y gritos de múltiples voces, como las voces de Evita, reflexionando sobre su historia familiar y su futuro, la de Perón, llamando “Chinita” a Eva, la de Joaquín de Genaro  lamentando a su amor imposible, la de Elisa Duarte recordando a su hermana, la de Juana Ibarguren rememorando a su hija. Y entre ellos, aparece también la voz, por supuesto, de una de las protagonistas principales de la novela: la poesía. La poesía de Nervo, pero también la de Rubén Darío, la de Santos Vega, la de tantos otros poetas de la literatura universal. 

 

Esta novela es un verdadero palimpsesto de autores y lecturas, pero también de géneros, ya que en ella se hace presente el formato de la poesía de autor, de la canción popular, de la obra teatral, del discurso académico propio de la enseñanza escolarizada de la época...      

 

El teórico White, por ejemplo, es uno de los que afirma que se puede producir un discurso imaginario sobre hechos reales, que no por eso será menos “verdadero” por ser imaginario.  

 

Para terminar, considero útil recordar las palabras de Hemingway en el prefacio de París era una fiesta: “Si el lector lo prefiere, puede considerar este libro como una obra de ficción. Siempre cabe la posibilidad de que un libro de ficción deje caer alguna luz sobre las cosas que antes fueron narradas como hechos”. 

 

Seguramente el lector de esta EVA PERÓN, LA ALUMNA DE NERVO, advertirá, durante el proceso de lectura, la fuerza de esa luz que cae sobre los hechos del pasado con el fin de reinterpretarlos. Y podrá ver, además, esa luz del escenario por el que caminará nuevamente Eva Perón, quien, a través de su actuación en esta lograda novela, seguramente será la actriz principal y más aplaudida, otra vez, en los escenarios de nuestra literatura y de nuestra historia.