06 febrero 2016

ENTREVISTA AL POETA OSVALDO BOSSI

"Yo soy de los que creen que con la poesía aprendemos a ser mejor gente. Creo en esa condición humanística de la poesía".

 
 

Buenos Aires, 20 de enero de 2016

Por Lucila Lastero


¿Por qué escribís?


Supongo que para trascender el mundo cotidiano, el mundo real. Para no quedarme atrapado en la realidad, para encontrar otras maneras de estar en la realidad. La primera vez que leí un poema, sentí que algo raro pasaba, algo extraño, y que esa música y esas palabras, de alguna forma me alejaban del mundo.  Y después podía volver, pero tener una llave, una puerta para salir de la realidad, de eso que puede ser agobiante, siempre es como muy tranquilizador. Desde chico descubrí, cuando leí ese poema, dije “yo quiero hacerlo”, quiero tener la llave para escaparme del mundo y para después volver al mundo de otra manera. Si no, pienso que es alienante, estar metido todo el tiempo en la misma realidad.

Vos decís que para escribir hay una locura necesaria. ¿Podés ampliar esa idea?


Porque nadie en frío, en estado de cordura, se dedicaría a escribir versos. Los versos surgen cuando algo nos conmueve, algo sale del límite de lo comprensivo y nos coloca en otro lugar. Entonces nos enamoramos, necesitamos escribir versos; alguien nos abandona, también; vemos un paisaje que nos conmueve… siempre es como la respuesta a una emoción determinada. No es algo intelectual, la poesía. Surge de ahí. Allen Ginsberg dice que el poema es una exhalación articulada. Por ejemplo yo veo un atardecer y digo “Ah, qué atardecer…”, “qué hermosura…” Pero eso no es un poema. A ese “Ah” del que habla Ginsberg después vos lo tenés que desarrollar en el poema, tenés que darle versos e imágenes. Es la primera reacción ante un hecho determinado, y en estado de frialdad nadie escribe versos.

A mí me gusta pensar así porque esa temperatura te hace ver las cosas de otra manera. Puede ser temperatura o embriaguez, como un estado de embriaguez que te hace confundir a veces el ahora con el ayer, el hoy con el mañana…. Si no, todo está muy encasillado: Hoy es hoy, ayer fue ayer, vos sos vos, yo soy yo. En la poesía todo eso se mezcla, los límites se confunden un poco.

¿Vos en qué etapa de tu vida comenzaste a escribir?


En la adolescencia. Casi inmediatamente después de haber leído este poema, que me parece que era un poema de Gabriela Mistral. Inmediatamente comencé a intentar imitar, volver a producir eso que había leído. Tenía 15, 16 años. Comencé a leer también buena poesía, mala poesía… como una cosa muy autodidacta, y solo fui armando mi propio gusto. Con el tiempo habré conocido algunos amigos que me acompañaron, pero siempre que recuerdo, está ahí la escritura, y sobre todo la escritura de poesía.   

La institución escolar, ¿tuvo algo que ver con tu gusto por la lectura y con tu afición por la escritura?

Recuerdo una anécdota de la primaria, cuando tenía 9 años. Era una tarde  de lluvia, -los días de lluvia generalmente no va casi nadie a la escuela, así que éramos tres o cuatro -, y la maestra nos dio para hacer una composición tema libre, y yo me acuerdo que escribí. Escribí algo y se lo mostré. Y fue el primer 10 (diez) que me saqué. El texto estaba lleno de marcas, de errores de ortografía. Pero igual la maestra me dijo “por hoy, no le vamos a dar importancia a eso; escribiste algo muy hermoso”. Yo nunca me olvidé. No me olvidé de lo que sentí aquella vez y que podía volver a hacerlo. Creo que ella fue una maestra muy inteligente al haber percibido que había algo como creativo ahí, y el resto, con el tiempo, ya lo iba a aprender, que no era lo más importante.

¿Cómo escribís? ¿Tenés algún ritual de escritura? ¿Alguna hora precisa, algún lugar preciso?


Yo trato de tener siempre un estado como de predisposición para la escritura. Rilke en Cartas a un joven poeta, dice que, si te vas a dedicar a la poesía, tenés que armar las condiciones para que la poesía se produzca. Yo creo que armé las condiciones, porque tengo casi todas las mañanas libres, y a mí me gusta mucho escribir de mañana. Así que el solo hecho de despertarme y saber que, si quiero, puedo escribir un poema, o por lo menos tengo el tiempo, eso me hace muy feliz. Entonces leo, escribo algo, no siempre surge un poema. En realidad los poemas que yo escribo surgen en períodos. Hay períodos en que doy con algo y no paro de escribir uno detrás del otro, generalmente después caigo en una especie de sequía, que puede durar meses, y ahí estoy otra vez leyendo, preparándome un mate, volviendo a preparar las condiciones hasta que algo vuelve a pasar. Me parece que es eso: armar las condiciones para la escritura y siempre hay algo de misterio ahí, si no, uno escribiría todos los días, y uno no puede escribir todos los días. No puede reproducir esa magia a voluntad, pero puede intentarlo. Hay que intentar, intentar, y un día algo vuelve a pasar.

¿Qué poetas te marcaron?


Tengo una gran admiración, un gran agradecimiento hacia los poetas. Son mis amigos. Son los que me orientaron, me abrieron una mirada sobre el mundo.

Leo a Borges desde muy joven, desde los 14, 15 años, sin ninguna preparación, pero desde que abrí “Fervor de Buenos Aires” y leí los primeros versos, algo me pasó. Después quizás lo pude leer a Borges desde otro lugar. Pero yo sentía que estaba ante un maestro cuando pasó eso.

Después me gustó mucho Gabriela Mistral, también me gustaba mucho Machado, poetas latinoamericanos. Y después fui armando mi propio gusto y conociendo a poetas contemporáneos como Pizarnik, por ejemplo.

Me gustan mucho los poetas italianos, como Sandro Penna, Pavese, Umberto Saba, Alda Merini, son poetas que leo y admiro con una gran devoción.

Me gusta mucho Allen Ginsberg. Me parece que nadie amó tanto el mundo como él, y trató de reunir todos los elementos del universo, como si todo fuera una música, como si nada fuera mejor o peor, nada que no fuera sagrado, todo lo era. Me conmueve mucho la mirada de Ginsberg. Aprendo todo el tiempo de los poetas.

Y ahora,  ¿qué estás leyendo?


Ahora estoy leyendo algo de narrativa, porque estoy trabajando en un libro de cuentos. Un libro de cuentos que vuelve a abordar el tema de la infancia y de la ciencia ficción. Así que estoy leyendo autores de ciencia ficción, y entre ellos, al maestro de todos, que es Bradbury.

Cuando yo era chico, a principios de los años 70, el viaje a la luna, el viaje en el tiempo, las computadoras, eran cosas que recién estaban comenzando a surgir y todos teníamos enormes fantasías con eso. Entonces yo vuelvo a esa época en los cuentos.

Cada cuento es el relato de un amigo mío de infancia que había descubierto algo muy singular. Son todos cuentos fantásticos. Y ahí está otra vez la idea de la ciencia ficción en estos niños para escaparse de una realidad hostil. Si alguien puede construir la máquina del tiempo, está a salvo. Si alguien puede escribir un poema, que es la máquina del tiempo, también está a salvo, porque puede de alguna manera detenerlo y eternizar algo que de otra forma se perdería. La poesía también es una forma de ciencia ficción.

En tus poemas aparecen mucho los personajes de series infantiles. ¿Qué sentidos tienen estos personajes?  


En esa época no leía libros, veía mucha televisión. Se ve que esas historias me quedaron muy grabadas, como la historia del Coyote, la historia de Astroboy… Entonces cuando tuve que volver, y escribí las novelas o los poemas, aparecieron estos personajes. En la novela Adoro, por ejemplo, el chico partenaire del narrador, tiene todos los pelos en punta, como los personajes de dibujos animados orientales, y lo llamé Astroboy.

Es como volver a un estado de inocencia, y además trabajar con los recursos que a uno le son propios. Yo vengo de una familia muy humilde, nadie escribía, nadie leía, entonces mi biblioteca era la pantalla de televisión, yo no puedo armar otra cosa. Lo que a mí me conmovía era ver a esos personajes, a Batman y a Robin. Me dieron una capacidad de ficcionar tan grande, que creo que me perdí ahí, creo que encuentro mucha belleza en ellos.

Hasta el día de hoy, en los post que escribo en Facebook, generalmente el poeta es Batman. Batman está en la Baticueva y se pone a reflexionar sobre un poema que escribió, sobre el oficio, y le da sus consejos a Robin. A mí me divierte mucho porque hay humor y me permite quitarle solemnidad al hecho literario, y volver a ese lugar de inocencia. Para mí no se necesita ser un erudito para escribir poesía, sino tener oído para las palabras y una sensibilidad especial para el mundo. Después, lo demás, se aprende con lecturas, conociendo a amigos que escriben, pero si se pierde eso, se pierde todo.

Hace poco di un taller en Corrientes y la mayoría eran personas jóvenes pero pasaban los 20, 30 años. Y de golpe había tres chicos de 16, 17 y 18 años que trajeron sus poemas. Y los que eran más grandes creían que a esos chicos les faltaba mucho para estar en ese taller. Y para mí esos chicos nos estaban dando una lección de inocencia por la manera en que abordaban la poesía y que algunos de los otros, por ser demasiado técnicos, habían perdido. Ahí me acordé de Violeta Parra y de “Volver a los 17”. Me parece que un poeta siempre tiene que volver a sentir profundo, como un niño frente a Dios, que es la única forma de escribir poesía: “volver a los 17, después de vivir un siglo…”. No importa todo lo que hayas vivido y por todo lo que hayas pasado; en el momento de escribir un poema, es necesario volver a ese estado de inocencia y de fe en las palabras y en el mundo.

Vos tenés muchos seguidores, sobre todo poetas jóvenes. ¿A qué creés que se debe eso?


No sé. Yo siempre fui una persona muy tímida y muy solitaria, pero gracias a la poesía me pude acercar a otra gente. Como doy talleres de poesía, ahí puedo poner un poco en juego todo lo que pienso, todo lo que me parece que es la poesía.

Lo que me gusta de la gente que viene a mi taller es que es gente que está buscando su escritura. Y como yo estoy siempre en ese lugar de búsqueda, se produce una empatía. Y estoy ahí para alentar, para acompañar, para ver cómo van encontrando su escritura.

Yo soy de los que creen que con la poesía aprendemos a ser mejor gente. Creo en esa condición humanística de la poesía. Aunque sean poemas oscuros, el poeta le está dando a esa oscuridad una forma, un sentido, y eso te permite de algún modo reelaborar algo que puede ser una experiencia triste. Cada poeta nos enseña a comprender un poco más por qué estamos acá, para qué. Sobre todo esta idea de la finitud, la idea de que es un relámpago esto, y que algún sentido tiene que tener.  

Un amigo dice que sin amor no se puede escribir poesía. Sin amor tampoco se puede dar un taller de poesía. Supongo que generaré algo así como afectuoso o alegre entre la gente, que hace ver a la poesía no como un lugar de competencia sino como una experiencia vital.

Pero de verdad hay mucha alegría, yo la paso muy bien, y me gusta generar otras cosas, como un ciclo de lectura, donde se pueda conocer a otros poetas, ir a tomar algo, ir a comer. Estamos tan solos en el mundo a veces, tan perdidos, que es bueno encontrar personas y lugares en los que uno mínimamente no se sienta tan desolado.

¿Cuál es tu experiencia con los talleres literarios? ¿Hace cuánto que dictás talleres?


Hace mucho tiempo, 15 años o un poco más. Me parece que yo era maestro antes de saber nada. Cualquier cosa que yo leía o aprendía, enseguida se la enseñaba a mis compañeros de colegio o a mis amigos. Enseguida armaba un aula. Creo que es una vocación, una capacidad de empatía, de ubicarse en el lugar del otro. Tengo una voluntad didáctica muy fuerte y una fe en eso. Creo que uno puede aprender mucho y, sobre todo, librarse de un montón de ideas que solo te ayudan a no escribir. Y es creer que la literatura es la cosa más difícil del mundo. Lo es; es difícil. Pero en realidad hay que tener confianza en uno. Yo trato de transmitir esa confianza en los talleres, y ese amor por la poesía, sobre todo. Cada vez que veo un poeta, trato de transmitir mi deslumbramiento. Creo que es la única forma de enseñar.        

11 enero 2016

Nuevas escrituras argentinas


Panorama Interzona. Narrativas emergentes de la Argentina, de Elsa Drucaroff (comp.) Buenos Aires: Interzona Editora, 2012. 310 páginas.

Lucila Rosario Lastero


 


En los últimos tiempos han surgido, en el espacio nacional, escrituras cuyos autores rondan entre los 20 y 40 años y cuyas características estilísticas y temáticas son novedosas y, en algunos casos, transgresoras. Sin llegar a conformar un núcleo en el que se identifiquen verdaderos rasgos de semejanza, se puede observar en estas producciones, sin embargo, algunas herencias predominantes, que actúan a la manera de ideosemas, en términos de Cros.    

Elsa Drucaroff ha reunido un grupo de textos que responden a estas características y, estableciendo continuidad con su anterior publicación Los prisioneros de la torre. Política, relatos y jóvenes en la postdictadura,  ha producido un “panorama”, como ella misma lo define desde el título, de creaciones emergentes.  La editorial propulsora de la idea es Interzona, proyecto de reciente aparición, y cuya intención es difundir literatura nueva e impulsar talentos antes ocultos. 

La selección incurre en la prevalencia de escritores de Buenos Aires, tanto de la Capital como de la provincia. En sus biografías, se menciona que algunos llegaron de otros países a integrarse a la vida bonaerense. Se suman a ellos un escritor de Córdoba, uno de Mendoza, uno de Santa Cruz y dos de Chaco. La exacerbada presencia de autores de Buenos Aires quizás deje latente el deseo de que aquella mirada panorámica se hubiera extendido un poco más allá y hubiera alcanzado a otros autores de provincias.     

La pregunta que sirve de eje a la selección es ¿qué escriben los jóvenes “después de”? Ese “después de” se detiene básicamente en dos hechos fundamentales de la historia argentina: la dictadura y la crisis del 2001. La autora explica, desde el prólogo, que la búsqueda fue hecha considerando a autores nuevos, poco conocidos, que ya comienzan a sobresalir pero que tienen pocas o ninguna publicación. También precisa, en su introducción, lo que entiende por  “narrativas” y postula el sentido amplio de la narratividad. En efecto, si bien en la selección predominan los textos narrativos, también hay poesía, teatro y crítica, y cada uno de ellos presenta interesantes variaciones a los géneros tradicionales.

Panorama Interzona se divide en bloques precedidos por un título y una breve explicación de la temática conductora de los textos agrupados en cada segmento. Los títulos son fragmentos de canciones de rock nacional -música tradicionalmente asociada con los jóvenes, con la ciudad y con la política del país- que sugieren diversos planteamientos. “Divina TV Führer”, “Jóvenes lobos quemándose de amor”, “Cuando la mentira es la verdad” y “¿Qué escribe en mi pared la tribu de mi calle?” son algunas de las frases que sirven de bisagra a las diferentes series de textos y en los que se destaca la presencia de Los Redonditos de Ricota junto a, por ejemplo, Divididos, Bersuit Vergarabat, Luis Alberto Spinetta. El rock como expresión de la cultura juvenil y urbana se fusiona entonces con la literatura para dar pie a ficciones que hablan desde una mirada crítica y abordan la violencia, los medios masivos, el sexo, el exterminio, entre otros. Estas temáticas recurrentes y resignificadas, que podríamos identificar como ideosemas, son denominados, ya en Los prisioneros de la torre, “manchas temáticas” por Drucaroff.

Entre estas narrativas emergentes transgénicas se destaca por ejemplo el texto de Bruno Petroni que, en clave de ciencia ficción, se refiere al morbo promovido por los medios masivos de comunicación con respecto a los cadáveres que aparecen en la ciudad. Otro interesante análisis de los medios masivos se despliega en “El casting”, de Sebastián Kirszner, dramaturgo considerado como uno de los más importantes de su generación y ponderado por Jorge Dubatti.  Hay textos que se detienen en las ausencias familiares, como “Conversaciones”, de Azucena Galettini. Autores como Hugo Salas y Eva del Rosario escarban en los secretos de la sexualidad y de las relaciones homosexuales, hasta el punto de revelar la perversidad que ronda en torno al sexo y sus expresiones. Entre las escrituras que incursionan en imágenes escatológicas, nos encontramos con “Estaba meando”, de Federico Torres, poesía provocadora que, además de transgredir la estética propia del texto poético, incluye a Jesús como personaje, desmitificando completamente la figura religiosa. Otra poesía desacralizadora es “El gaucho Martín Fierro”, de Oscar Fariña, que revive en clave de lenguaje de la villa el clásico de José Hernández.  “Rodeo. Monólogo en tres actos”, de Agustina Gatto, es una obra de teatro que le otorga la voz a un gaucho nostálgico de tierra extranjera. En “Casa Choff, la lluvia del invierno”, de Susana Campos, aparece el discurso sobre los montoneros y sobre sus estrategias de ocultamiento y preservación en la época de la dictadura. “Locutorio”, de Daniela Allerbon reúne en un mismo escenario urbano,  el de las cabinas telefónicas, voces que dan cuenta de dos conflictos alienantes: la inmigración y la desocupación. Como en esta selección no faltan tampoco los textos críticos, Sebastián Hernaiz en “Sobre lo nuevo: a cinco años del 19 y 20 de diciembre” analiza el fenómeno de la literatura post 19 y 20 de diciembre y Sol Echeverría se refiere a los textos publicados a partir de los 90 que discuten con el realismo, otorgándole la impronta metatextual al panorama.  El apartado “Cuando la mentira es la verdad. Narrativas del saber” incluye escritos que cuestionan el lugar de la teoría y la crítica en el análisis de la cultura.   

Panorama Interzona es una apuesta a pensar cuáles son las nuevas escrituras que están surgiendo en Argentina, a partir de un trayecto de lectura que aborda diversos estilos y núcleos temáticos. Sin duda, este panorama, este punto de vista desde una ventana, deberá volver a enfocarse dentro de algunos años, para detectar qué cosas de ese paisaje quedaron, qué cosas siguen brillando -o brillan mejor aún- bajo el sol de la literatura argentina.     

10 enero 2016

Fantasías infantiles

La niña cree en el amigo imaginario, en el Ángel de la Guarda y en el duende del árbol, pero no cree para nada en Papá Noel ni en los Reyes Magos. Sabe que ellos no existen y que sí existen, en cambio, las cuentas que sus papás tienen que pagar. Sabe que tendrá un solo regalo chiquito. Que tendrá regalo, por suerte, y que no puede pedir nada más porque no se puede. 

Papá Noel y los Reyes Magos son un invento más de la gente. Por suerte, sí existen papá y mamá y sus sueños de construir la casa propia.

La magia no se acabará por más que los Magos y los Noeles no existan. Ya habrá tiempo para más fantasías y también para más desiluciones.   

14 septiembre 2015

BAFICI (Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente), desde la óptica de Matías Orta

MATÍAS ORTA, crítico de cine y director general del sitio A SALA LLENA, habla acerca del festival.

Foto: Matías Orta

Si tuvieras que explicar de qué se trata el festival a alguien que escucha la palabra BAFICI por primera vez, ¿qué dirías?

BAFICI es Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente. Si bien desde el comienzo puso énfasis en producciones cinematográficas que le hacen honor al nombre, con los años el festival fue incorporando películas que cuentan con respaldo económico (sobre todo, las internacionales, algunas en carácter de preestreno), aunque conservando la esencia del principio. Por supuesto, qué es realmente el cine independiente es un tema que se sigue prestando a debates.

¿Conocés algo de la historia del festival? ¿En qué año surge? ¿En qué contexto político surge?

El festival comenzó en 1999, durante los primeros meses de la Alianza en el poder. Pero, sobre todo, apareció en una época donde el cine independiente argentino venía de cobrar un impulso decisivo gracias a films como Pizza, Birra y Faso, Mundo Grúa y, unos años atrás, Rapado. Películas hechas con pocos recursos por una joven generación que venía de formarse en escuelas de cine (furor durante aquellos tiempos), que le cambiaron la cara a un cine nacional necesitado de una renovación urgente. Así que podemos decir que surgió en un momento de cambios políticos, sociales y culturales.

Según tus conocimientos sobre el tema: ¿Cuáles son las principales estrategias de inserción y de sustentación en el BAFICI? Es decir, ¿cómo se promueve?, ¿cómo se financia?, ¿qué lugar tiene la prensa y los medios de comunicación masivos en el festival?

El festival cuenta con apoyo del Gobierno de la Ciudad y tiene una gran cantidad de sponsors de diversas clases. El nivel de difusión que tiene es importante; hasta cuenta con afiches en distintos puntos de Capital Federal, ya que que se desarrolla en cines de esa zona. Por supuesto, internet y las redes sociales se volvieron cruciales para maximizar su alcance.

¿Qué importancia considerás que tiene este festival dentro del campo cultural en el que se inserta?

El festival se consolidó como uno de los ámbitos culturales más importantes de Buenos Aires, del país y del mundo. Es una estupenda oportunidad para ver películas que, en muchos casos, no logran tener estreno comercial en las salas argentinas, y de presenciar los primeros pasos de películas que inician un recorrido festivalero. Las largas colas y las cifras de recaudaciones son una buena muestra de que es un éxito muy convocante. Por otra parte, como todo festival, permite que cinéfilos y cineastas se reencuentren o se conozcan, y no pocos proyectos nacen en contextos de estas características.

¿Qué podés contarnos con respecto a tu experiencia personal en torno a este festival?

Mi experiencia siempre fue positiva. Comenzó en el ’99, como espectador, y en los últimos años fui convocado para escribir en el Sin Aliento (el diario del festival) y hasta para presentar películas. Puedo cubrirlo para  A Sala Llena, junto a mis colegas, escribiendo crónicas, críticas y realizando entrevistas a cineastas argentinos y del exterior. Los festivales de cine son un mundo aparte, una dimensión paralela (el cine, desde ya, es así), y el Bafici tiene un lugar especial en mi carrera y en mi vida. Ojalá siga de esa manera. 

 

Foto: Matías Orta

 

 

 

04 septiembre 2015

Novela EVA PERÓN, ALUMNA DE NERVO, de Liliana Bellone


El lunes 26 de julio de 2010, a las 20 horas, se presentó en la Casa de la Cultura de Salta la novela EVA PERÓN, ALUMNA DE NERVO, de la consagrada escritora salteña Liliana Bellone. En esa oportunidad, Susana Quiroga y yo fuimos las encargadas de decir unas palabras sobre la obra.
En el año 2014, la novela se tradujo al italiano, transformándose así en la primera novela salteña traducida y publicada en Italia, bajo el nombre EVA PERÓN, ALLIEVA DI NERVO.
Aquí, lo dije sobre la novela en aquella oportunidad de la primera presentación.    

 

 

Unas palabras para la presentación del libro EVA PERÓN, ALUMNA DE NERVO,

de Liliana Bellone

 

                                                                                                por LUCILA LASTERO

 


 

¿Cómo narrar la historia nacional desde las posibilidades de la ficción? Y ¿cómo narrar en torno a un emblema, un símbolo, como lo fue Eva Perón? 

 

La novela de Liliana Bellone nos invita, desde el título, a inmiscuirnos, como espías de la historia y, a la vez, como los lectores más autorizados, en el mundo de uno de los personajes de mayor significación en nuestro pasado como argentinos.

 

Es sabido que el ser humano siempre tuvo interés por la historia, ya que en ella ve las raíces que lo vinculan con su presente y le permiten proyectarse hacia un futuro. Se ha dicho también que, el elemento histórico se conjugó con la imaginación desde lejanos tiempos en la literatura latinoamericana, y ya desde las Crónicas de Indias. 

 

Desde siempre, hubo también interés por los relatos, desde los relatos ficcionales contados alrededor del fuego, las fábulas, los mitos, hasta los relatos actuales que nos llegan en forma de páginas web, el cine, la televisión o el clásico libro. La teórica Diana Battaglia afirma que de todos los tipos de discursos, el relato se distingue, justamente, por el uso privilegiado que hace de la función referencial, por el poder que tiene de hacer surgir, más allá de los signos, un universo de seres, objetos y acciones. Con los relatos nos conmovemos, nos identificamos, reflexionamos.

 

Liliana Bellone nos ofrece en esta novela, una trama en la que relato e historia se entretejen para dar nacimiento a una producción en la que la ficción nos habla con los rostros de la historia.

 

En la primera página, ya en una “advertencia al lector”, la autora nos da la bienvenida anticipando que la trama que se nos ofrece es reconstruida a partir de otras tramas, los relatos narrados anteriormente por un poeta de nombre Joaquín de Genaro, y alertándonos, además, acerca de considerar ese frágil hilo que separa la ficción de la realidad: “ En varios de nuestros encuentros, De Genaro me sorprendió con una extraña historia acerca de Eva Perón, a quien había conocido, una historia que, hasta hoy, no sé si corresponde a la realidad o fue producto de su afiebrada imaginación…”. Es entonces un texto que nos lleva a reflexionar sobre los avatares de la realidad y la ficción, y sobre la metaficción y las formas del llamado “texto dentro del texto”, ya que por momentos asistimos, desde la propia estructura de la novela, al relato del mismísimo Joaquín, que nos habla sobre el proceso de creación de un texto sobre Eva, que será a su vez escritura de otras escrituras, logrando el efecto de las reescrituras múltiples e infinitas.

 

Esta estrategia, la de los lazos intertextuales, la de vincular un texto con un antecedente que funciona como soporte, que nos recuerda a Borges y a sus constantes recurrencias a textos apócrifos, nos permite pensar, además, en la historia más allá de la historia, nos lleva a difuminar las huellas entre historia y ficción para disfrutar de un relato conmovedor. Porque esta ficción, además de tomar huellas históricas, tiene la particularidad de anclar en un personaje determinante de la historia argentina: Eva Duarte de Perón, sobre quien la historia oficial ha construido anteriormente un universo discursivo de vastas magnitudes.

 

La pregunta ronda en torno a la historia narrada: ¿Quién fue Eva Perón? Además de ser una figura clave para la Argentina, además de su fama como “abanderada de los humildes”, ¿era Eva una joven  de ademanes burdos y poco interés intelectual?, ¿o era en cambio una mujer ilustrada, amante de la poesía y además, comprometida con la causa peronista por poseer bases políticas, cognitivas y artísticas sólidas? La novela de Bellone nos invita a desandar el camino marcado por el hilo de Ariadna que nos conduce a esta segunda posibilidad, a la de lograr ver a la Eva interesada en los mecanismos más sublimes de la palabra, en la poesía, como forma de pensamiento y de vida. En este texto, la Eva conductora de multitudes, sigue a su vez los pasos del universo poético de Nervo, y se deja llevar por la palabra, que actuará como fundamento espiritual y cognitivo de sus acciones. Pensar en el amor por la poesía en una dirigente política tan temperamental, nos llevaría a justificar lo que afirmaba Platón, cuando decía que sólo los espíritus interesados en el arte podían ser efectivos dirigentes de un Estado. 

 

Liliana Bellone, férrea lectora  de Borges, nos permite seguir el camino de pensamiento marcado por este autor argentino por medio de los fragmentos de la novela referentes a la imposibilidad de averiguar la verdad histórica, el carácter cíclico e imprevisible de la historia.    

 

 Fiel a su propio estilo narrativo, el que pudimos admirar en otras novelas como Fragmentos de siglo o Augustus,  Bellone nos lleva a escuchar los susurros y gritos de múltiples voces, como las voces de Evita, reflexionando sobre su historia familiar y su futuro, la de Perón, llamando “Chinita” a Eva, la de Joaquín de Genaro  lamentando a su amor imposible, la de Elisa Duarte recordando a su hermana, la de Juana Ibarguren rememorando a su hija. Y entre ellos, aparece también la voz, por supuesto, de una de las protagonistas principales de la novela: la poesía. La poesía de Nervo, pero también la de Rubén Darío, la de Santos Vega, la de tantos otros poetas de la literatura universal. 

 

Esta novela es un verdadero palimpsesto de autores y lecturas, pero también de géneros, ya que en ella se hace presente el formato de la poesía de autor, de la canción popular, de la obra teatral, del discurso académico propio de la enseñanza escolarizada de la época...      

 

El teórico White, por ejemplo, es uno de los que afirma que se puede producir un discurso imaginario sobre hechos reales, que no por eso será menos “verdadero” por ser imaginario.  

 

Para terminar, considero útil recordar las palabras de Hemingway en el prefacio de París era una fiesta: “Si el lector lo prefiere, puede considerar este libro como una obra de ficción. Siempre cabe la posibilidad de que un libro de ficción deje caer alguna luz sobre las cosas que antes fueron narradas como hechos”. 

 

Seguramente el lector de esta EVA PERÓN, LA ALUMNA DE NERVO, advertirá, durante el proceso de lectura, la fuerza de esa luz que cae sobre los hechos del pasado con el fin de reinterpretarlos. Y podrá ver, además, esa luz del escenario por el que caminará nuevamente Eva Perón, quien, a través de su actuación en esta lograda novela, seguramente será la actriz principal y más aplaudida, otra vez, en los escenarios de nuestra literatura y de nuestra historia.

 

 


 

29 agosto 2015

AGUA


Ella siempre veía el vaso medio lleno. Por eso mostraba todo el tiempo actitud positiva y nunca se quejaba, nunca agredía y nunca profería palabras que pudieran molestar al otro. Un día despertó radiante y vio el vaso no lleno sino llenísimo. El agua se desbocaba y caía torrencialmente por los costados.
          La encontraron muerta por ahogamiento. El agua no tuvo nada que ver. Fueron las palabras que nunca dijo.

15 agosto 2015

REGRESO EN BREVE

Casi todos los microrrelatos que hice aparecer durante varios años en este blog, ahora se publicaron en REGRESO EN BREVE.

Aquí, el prólogo de la Profesora en Letras y Magister en Estudios Literarios Susana Rodríguez.


De la literatura en su lúcida brevedad

Por Susana A. C. Rodríguez

Inscriptos en la tradición latinoamericana del cuento breve que, entre otros escritores célebres, guarda un lugarcito especial a Monterroso, los brevísimos cinco y diez minutos que nos regala Lucila Lastero en su Regreso en breve trazan un recorrido por el humano acontecer y sus contactos literarios. La línea de fractura que caracteriza este género divide, imperceptible, las aguas de la locura, la rutina, el humor, el orden y su suprema antítesis: la muerte.

Anida en ellos una voz sutil e irónica al mismo tiempo, como si la concentración que suponen intentara condensar la expectativa del lector, quien, al tiempo que disfruta de la sorpresa, vuelve a pensar en la anécdota para mirar con otros ojos la realidad que lo circunda.

Con el sabor que nos deja el ejercicio de un saber contar del que ya dio la autora suficientes pruebas, abrimos la puerta para que otros jueguen con los cinco, diez minutos por ella propuestos. Con mucho cuidado, por supuesto, porque se trata de un juego en el que nos podemos caer, peligrosamente, al pie de la letra.

 

28 enero 2013

CÉSAR ALURRALDE: "Sigo teniendo vergüenza de escribir. Siempre pienso que no llego a nadie"


 


El célebre escritor salteño, que además se desenvuelve en varias disciplinas artísticas, habló de literatura, de sus géneros literarios preferidos y de sus proyectos.

 

César Antonio Alurralde nació en Salta en 1930. Fue fundador del Coro Polifónico provincial, coordinador de la Comisión de Cultura de FERINOA, dirigente del Club de fútbol Juventud Antoniana, Director General de Administración del Ministerio de Economía, profesor en varios colegios secundarios, entre otras múltiples actividades. Algunos de sus libros son "Nubes al garete" (1978- poesía), "La casa de los sueños" y " Pájaros del Alba" (1981-poesia), "Cuentos breves" (1984-cuentos brevísimos), "Los Nadies" (1986 –cuentos)-, "Historia del Instituto Provincial de Seguros" (1986 –historia). Fue ganador por cuatro veces del Primer premio del Concurso Anual de la Dirección General de Cultura de la Provincia de Salta y también ganador, por cuatro veces, del Premio Latinoamericano de la Fundación Givre. Además, tiene otra treintena de premios convocados en Salta y otras provincias argentinas.  Hoy, a los 80 años y retirado de algunas de sus actividades (nunca de las artísticas, según él mismo explica), vive en una apacible casa, a unas cuadras nada más del Monumento al héroe gaucho salteño. 

La mayoría de las producciones literarias de este autor sigue la línea de lo popular: las coplas, los haikus, los cuentos breves. Dice que lo que busca es llegar a la gente, y para eso se precisa evitar la dificultad  y permitir hacer sentir el poder de las palabras y de las historias, siempre mediante la musicalidad y el humor cotidiano.  


 
  • ¿Cómo descubre su vocación literaria?

Yo diría que he empezado copleando. Por ahí me regalan un libro, y en vez de agarrar el teléfono y decirle “che, me ha gustado, te felicito”, me resulta más fácil escribir una copla, en sextilla, la medida del Martín Fierro.  Y entre todos los homenajes que voy haciendo ya van cerca de los cien. Y así empecé, copleando, me resulta muy fácil. Y al principio no podía salir de la musicalidad, del canto. Como decía mi amigo Walter Adet, “vos ya tenés la rata en la lata”, por la rima...

  • Usted tiene una amplia trayectoria en varias disciplinas ¿ cómo conjugó cada una de estas actividades (aparentemente tan dispares) con la literatura?

Toda vida bien empleada es una larga vida. A la vida hay que emplearla bien, hay que gozarla en todos los sentidos. Si te gusta pintar, pintá, si te gusta comer chocolate, comé chocolate... Ahora sí, cuando uno es viejo se tiene que moderar de todo, por ejemplo, si te gustaba tomar café, ahora tomá uno... ¡o ninguno!.

  • ¿Y lo de la narrativa cómo surge?

Por fantasioso, por “mentiroso”, podríamos decir. Yo a mis nietos les contaba cosas, y alguien me dijo una vez “che, por qué no lo escribís...” Así surgió, jugando con mis nietos, los que ahora ya han crecido.  Y bueno, me divierto haciendo esas cosas . Y siempre que me presentaba a un concurso era por el atractivo de que me hagan el libro. Otra cosa que tuvo que ver es que yo fui fundador del Coro polifónico... y por ahí hacía algún cantito... Por ahí encontré cosas que escribí antes y no estaban tan mal, porque cuando uno se ve a la distancia descubre otras cosas...

Y para el cuento, para la copla, hay que tener cierta picardía, cierta habilidad.  Me doy cuenta que cuando no tiene gracia no funciona. Podemos decir “tiene menos humor que una babosa”. Y lo mismo en el cuento, hay que ponerle esa pizca... hay que tener la habilidad para producir el humor.

Y a mí en el cuento me gusta con final. Yo no voy con eso moderno de que el cuento no tiene final y te dicen bueno, es que hay que completarlo... Yo si no tengo el final no escribo el cuento. Al cuento lo hago de atrás para adelante, yo teniendo el final voy armando. Después voy, vuelvo, voy, vuelvo, siempre sin tratar de “deschavarme”, y poniéndole un título que tampoco evidencie el final del cuento. Me gusta que me sorprenda, y justamente con mis cuentos breves trato de que se produzca eso.

Pero cuando uno ya lo ha hecho dice “¡qué ganas tengo de cambiarlo!”, y uno está pendiente de modificar, por eso cuando alguien está por editar le digo “leélo muchas veces y corregilo más veces, pero no lo largués así nomás porque te va a pesar después”.

  • ¿Y cómo nace lo de los cuentos breves?

Entre los cuentos grandes, largos, tengo cosas que me cuentan, cosas que son vivencias... Pero de los cuentos breves ni sabía de su existencia. Pero una vez, me encuentro con esas publicaciones tamaño diario que salen, de esas que si pasan del tercer número ya está, porque siempre mueren antes. Y me regalan una y encuentro un cuento de un  tucumano, Osvaldo Fassolo, y me impacta de tal forma que de repente leí y digo “esto es lo que yo quiero hacer”.

Por ejemplo, yo pinto acuarelas desde hace 30 o 40 años, y mi maestro Felipe Catalán, me decía "mirá Cacho, cuando uno hace un cuadro, hace otro, otro, y al octavo ya va saliendo lindo, como pa vendé..." En la cuestión de la experimentación, ahí está la cosa. A mí me sorprende, porque por ejemplo en un diario que me acaba de traer un contador, hay una página que habla de Salta, de San Lorenzo y de Cafayate. Y cuando habla de Cafayate termina con unas sextillas que yo hice. Claro, me sorprendió. Uno hace algo pero no sabe lo que va a pasar después, adónde va a ir.

Y estuve en muchos actos, por ejemplo uno en el que estuvo el presidente de la Academia de Letras, y ahí todos leían poemas y yo no tenía nada, y dije que iba a leer, pero dije que eran cuentos. Y de repente leo un cuento y gusta. Y leo otro y re- gusta, y otro, y otro, y me doy cuenta que gusta. Y el cuento breve es mi caballito de batalla porque me hace quedar bastante bien. Tiene la particularidad de que yo no sé hasta cuándo deja de ser cuento para ser poesía o cuándo es cuento breve y no poesía.  

  • ¿En qué libro está trabajando ahora?

Tengo un trabajo hecho, que me pidieron que publique porque me dijeron que puede resultar muy interesante para el alumnado. Son frases hechas, es decir, las parientes pobres de los refranes, de los proverbios. Esas cosas que la gente cita constantemente y que  aclaran el panorama.

Y hago una comparación con el cuento breve, con la poesía breve, con el haiku, con frases picarescas, con los letreros de atrás de los camiones,  con miles de cosas, y siempre a alguno le encuentro alguito, algo de frase hecha. Las frases hechas no son refranes porque no llegan a ser refranes como por ejemplo “ya le está picando el bagre”, “un lío de la gran siete”, “sacarle el jugo”, “desde que el mundo es mundo”. Estamos llenos de esas frases, y por ahí no nos damos cuenta.

Pero yo sigo teniendo vergüenza de escribir. Siempre pienso que no llego a nadie, pero ya cuando veo que alguien se ha tomado el trabajo de ponerme en una Antología, ahí veo que me tienen en cuenta. Pero me sorprende, porque yo hablo y hablo pero sigo siendo coya...


 

Lucila Lastero

Un par de cuentos breves de CÉSAR ALURRALDE:
 
TELEFONÍA CELULAR

Como excelente especímen del momento moderno en que le tocaba vivir, llevaba en su cintura un par de teléfonos celulares. Hacía alarde de estar compenetrado con la electrónica computarizada y digital de última generación. Por uno de sus teléfonos se llamaba. Por el otro, se atendía.


 OLVIDO

Busco a mi perro que lo apodamos "Olvido", cuyo mote jamás recuerdo. Mi mujer le colgó del cogote un collar con la palabra "Olvido", para ayudarme. Todo resultó en vano, pues el perro se lo pasa en la calle. Yo en casa, y con mi falta de memoria traté de llamarlo por su nombre que siempre olvido, aunque de sólo pensarlo, él viene.   

 

25 enero 2012

MANOS





Adoro las manos de los hombres. Siempre es lo primero que miro. Más que nada cuando tienen dedos largos y fuertes. Juro que me costó tanto hacer lo que hice… sobre todo por esas mágicas manos, esos dedos encantadores… yo no quería hacerle daño pero él me obligó. Ellos me obligaron. Ahora ya no está él, ni sus blancas manos de dedos espigados. Todo por su propia culpa, y la de su esposa, que ni siquiera porque le envié el dedo del anillo dorado se dignó a pagarme el dinero del rescate.

27 julio 2010

Al amor... ¡me cansé de esperarlo sentada!. Ahora lo espero de pie.

20 mayo 2010

¿Vieja, yo?

No estoy vieja.
No porque se me hayan caído encima
unos tantos años
aplastándome algunas osadías
y un par de ansiedades.


No por desandar mis errores
en los parajes de los recuerdos
o por ver a los jóvenes
mirarme tras el espejo reluciente
de sus pieles tersas.


No estoy vieja.
Si hasta compré un resorte
para cada pedazo de mi cuerpo
y un recipiente descartable
para todas las lágrimas.


Si hasta las canas nuevas
me crecen con tintura.


Y cada día que se apaga
me saluda con la cara de la Muerte
pero yéndose cada vez
más lejos.

11 abril 2010

Nunca es tarde. El tiempo que pase no logrará que el dolor envejezca lo suficiente como para no doler igual, tarde o temprano.

20 febrero 2010

El recital




Cuando una viaja seis horas desde Santa Fe hasta Buenos Aires de madrugada para llegar a las siete de la mañana a Retiro y luego deambular por la ciudad hasta las ocho de la noche, hora en que deberá tomar el colectivo para Salta con más de veinte horas de viaje; cuando el viaje hacia la meta final implica también que la elección del lugar para vacacionar permita no alejarse demasiado del sitio estratégico del recital; cuando una pisa por primera vez y sin querer aquel famoso estadio pintado de amarillo y azul y piensa que es realmente impresionante; cuando la gente hormiguea abajo mientras la caja de bombones estalla por los laterales; cuando de repente se apagan las luces y una voz demasiado conocida anuncia la entrada del grupo "Pereza" para "matar el aburrimiento"; cuando de repente otra vez las luces y de golpe ahí está y en el aire se saborea un "Tiramisú de limón" que suena delicioso; cuando un "Aves de paso" y un "Y sin embargo cuando..." me raspan en la garganta y me comienzan a humedecer la vista panorámica; cuando ahí está Joaquín por fin, Joaquín en Argentina, una vez más para tantos, pero no para mí, porque aquella es "la" vez en que por fin; cuando todo eso pasa, y ya pasó hace exactamente un mes, me quedo sabiendo, una vez más, que la alegría que suponen algunas cosas y algunos momentos, son universales, sí, pero sólo propios.


03 febrero 2010

"Pero todo se acaba y ya es hora de decirte chau / me ha citado la luna en Corrientes esquina Callao"
J. Sabina

14 diciembre 2009

De otras voces, otros ámbitos- Viajes 2009

Santa Fe y el CONGRESO DE LITERATURAS COMPARADAS

Córdoba y el CONGRESO DE LITERATURA ARGENTINA

Recoleta (Bs As) y la misión de conseguir las entradas para Joaquín Sabina


Jujuy y las JORNADAS DE ESTUDIOS INDÍGENAS Y COLONIALES

12 diciembre 2009

Espejo


 

Era más tarde que de costumbre, pero acababa de levantarme de dormir y estaba preparándome para salir.
Pero entonces fue cuando me miré en el espejo del living y... ¡no vi mi imagen!. Horrorizado y aún con pijama, corrí hasta el pasillo del edificio, me paré frente al espejo del ascensor y ahí me vi, por fin, entero y aliviado.
Enfurecido, desmonté el pesado espejo del living, lo cargué en el auto y recorrí 100 Kilómetros. Cuando llegué al descampado, saqué el hacha y lo rompí en mil pedazos.
Ya en paz, regresé a mi departamento y terminé de acicalarme para salir a comer.
Ni loco rompía el espejo en mi casa. No fuera que quedara por ahí alguna astilla suelta, y pudiera lastimarme un ala.

06 diciembre 2009

Cabrito perdido en la Quebrada

Don Cosme subía y bajaba peñascos. Su único cabrito se había perdido en la inmensidad de la Quebrada de Humahuaca.
Un turista europeo que andaba por ahí, vio tan preocupado a Don Cosme que decidió ayudarlo sin ningún compromiso y sólo por incurrir en una aventura exótica.
Finalmente, fue el turista quien encontró al dichoso cabrito, atrapado entre unos arbustos achaparrados.
Don Cosme, muy agradecido, invitó al extranjero a almorzar a su casa, y lo agasajó con una exquisita cazuela de cabrito.

22 agosto 2009

En sueños

No le gustaban mis sueños.
Me despertó en medio de la noche y me dijo con una voz gritona:
- No jodás, los unicornios no existen.
- En los sueños sí- le repliqué.
- Ni en los sueños ni en la realidad. Solamente en los libros y en algunas películas idiotas. ¿Por qué no soñás con cosas verídicas? No vale la pena soñar irrealidades.
Después se dio vuelta y siguió soñando con humanos con alas que sobrevuelan los techos de las casas bailando.
Yo, por llevarle la contra a sus pedidos nomás, me puse a soñar con la felicidad eterna y con el amor ideal.

16 agosto 2009


Quiero estar despierta
para cuando
me sueñes.

........

Me llegó tu dolor
como si me tocaran
las manos de la muerte.

09 agosto 2009

Hace tiempo escribí un cuentito breve llamado "¿Dónde estará?".
Ahora los chicos del Plan de Lectura lo "sonorizaron" y... ¡quedó muy bueno!.

En http://www.ficcionenradio.blogspot.com/

08 agosto 2009

Me preguntan cómo me va en la vida.
Respondo que me va estupendo.
Pero mis murallas y las ganas de irme de todos lados.
Que cómo me va en la vida me preguntan.
Y no me va.

02 agosto 2009

Princesa en espera

La princesa duerme su sueño de larguísima espera.
Un día, por fin, el príncipe se aproxima hacia el castillo encantado. Vislumbra una escarpada colina y se detiene. Tiene dudas sobre el camino correcto. Por suerte, pasa un arriero por ahí y el príncipe pregunta.
-Dígame, para el castillo de la princesa encantada.... ¿es éste el camino?
-Sí, éste es. En la cima de esa colina está el castillo.
-Pero... se ve muy alta. ¿Cuánto tardaré en subir? ¿A qué altura está el castillo?
-Y... el castillo estará a unos cien metros por encima de nuestras cabezas. Pero el camino es ameno. Si se apresura, tardará una media hora.
La princesa espera y espera. Pero el príncipe no llega nunca. Pobre princesa, no sabe que se ha topado con otro príncipe que nunca iría en busca de una mujer que esté muy por encima de su cabeza.

20 julio 2009

Hace un tiempo descubrí que los peores momentos que uno pasa en la vida tienen, sin embargo, algo bueno: ayudan a darse cuenta de a quién realmente no le sobra el nombre Amigo.

17 julio 2009

"...37", de Bruno Ferreira. En BRUNOFERÍAS (www.brunoferias.blogspot.com)
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17 de julio

Estaba todo ahí, colgando de las verdades, huyendo de las precisiones.
Todo se quedaba pero se despedía, se callaba pero se hablaba en cada uno de los oídos de las voces.
Todo se invisibilizaba con gritos o se acusaba con enmiendas.
Y ya no quedaba lugar para tu espacio habitado de credos y síes.
Mañana tendré que contarle mi fracaso a tus silencios.

24 mayo 2009

El más querido

Era el más simpático del barrio. Todos lo querían y lo apañaban en sus fechorías. Pasaba días enteros en la calle, o paseando de casa en casa, sin hacer nada productivo.
Nunca había querido trabajar ni estudiar. Vivía para comer, dormir y confraternizar con sus amigos y vecinos.
Se decía que tenía cerca de diez hijos no reconocidos. Y él seguía en la casa de sus padres, como si nada, comiendo y haciéndose servir, llevando una vida completamente inútil y distendida.
¡Qué va a ser de él cuando sus padres ya no estén!, llegaron a decir algunos.
Y un día sus padres no estuvieron. Se encontró solo en el mundo y sin un peso para sobrevivir.
Pero no duró mucho su estado, ya que un vecino fue a buscarlo para ofrecerle albergue en su casa.
Por supuesto, no se negó. Y batiendo su espeso rabo marrón y haciendo algún gesto de alegría con el hocico, aceptó a su nueva familia.

Qué

Qué va a ser de mí
y de esta soledad caníbal
que no terminó de terminar
con la rutina que quedaba
Qué va a ser de mí
y de mis pedazos
si mis asesinos aún no fueron culpados
y ya se derogaron las leyes
de todos los juicios

12 abril 2009

Otra de biiiichos


Insecto
Esa mañana, cuando despertó, se sintió convertido en un horrible insecto. Rápidamente y para su alivio, recordó que era lo mismo que le había sucedido a un famosísimo personaje de la literatura universal. Decidió quedarse encerrado en su pieza y esperar a que su hermana acudiera a ver qué le ocurría.
-Estoy convertido en un insecto horrible- le explicó tras la puerta.
-¿Qué cosa? ¿ Y la metamorfos... de quién? ¡De qué estás hablando!, siempre fuiste como sos...
Después de caer en la realidad, resignado, el insecto horrible se puso su traje y su corbata y, como todos los días, se dirigió hacia la oficina gubernamental en la que trabajaba.

10 abril 2009

Sobre hormigas

Fotografía de una escena de la obra de títeres "Un día me fuí. Después volví." En LA VENTOLERA, espacio de arte


EL HORMIGUERO
Miró desde arriba, con rabia, los movimientos del hormiguero y pegó un grito infernal: "José, ¡son hormigas rojas!, matá a todos esos malditos bichos, aniquilalos de una vez ".
Las muertes rondaron la cifra de 30.000.
La devastación del pueblo fue terrible.

12 marzo 2009

Premisa del buen perdedor

Me arriesgo a perder de nuevo. Porque fueron muchas las veces en que perdiendo... no perdí nada.