24 mayo 2009

El más querido

Era el más simpático del barrio. Todos lo querían y lo apañaban en sus fechorías. Pasaba días enteros en la calle, o paseando de casa en casa, sin hacer nada productivo.
Nunca había querido trabajar ni estudiar. Vivía para comer, dormir y confraternizar con sus amigos y vecinos.
Se decía que tenía cerca de diez hijos no reconocidos. Y él seguía en la casa de sus padres, como si nada, comiendo y haciéndose servir, llevando una vida completamente inútil y distendida.
¡Qué va a ser de él cuando sus padres ya no estén!, llegaron a decir algunos.
Y un día sus padres no estuvieron. Se encontró solo en el mundo y sin un peso para sobrevivir.
Pero no duró mucho su estado, ya que un vecino fue a buscarlo para ofrecerle albergue en su casa.
Por supuesto, no se negó. Y batiendo su espeso rabo marrón y haciendo algún gesto de alegría con el hocico, aceptó a su nueva familia.

5 comentarios:

Antonio Gabriel Guzzo dijo...

Lucila eres magistral, me sorprendes...
saludos
...............

Svor dijo...

muy divertido. me encanto.
los perros definitivamente se sienten como parte de la familia.

JUAN NADIE dijo...

Genial Lucila, como siempre. Un abrazo grande... Joaquín...

Yarisa Colón Torres dijo...

Visito este espacio por primera vez. Tremenda sorpresa. Me ha gustado mucho leer tu trabajo.

Gabriel Leal dijo...

Primera vez que visito su blog. Me gusto la sencillez con que transmite las ideas y como hace literatura de lo cotidiano (debería haber mas literatura asi). Esperare las proximas lineas que nos comparta.