¿Vieja, yo?
No estoy vieja.
No porque se me hayan caído encima
unos tantos años
aplastándome algunas osadías
y un par de ansiedades.
No por desandar mis errores
en los parajes de los recuerdos
o por ver a los jóvenes
mirarme tras el espejo reluciente
de sus pieles tersas.
No estoy vieja.
Si hasta compré un resorte
para cada pedazo de mi cuerpo
y un recipiente descartable
para todas las lágrimas.
Si hasta las canas nuevas
me crecen con tintura.
Y cada día que se apaga
me saluda con la cara de la Muerte
pero yéndose cada vez
más lejos.
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3 comentarios:
Hola Lu, me encantó!
Y ese humor tan especial...
Te envío un abrazo.
Sí, Lucila, hermoso y duro el poema.
No estás vieja.
Un abrazo.
No te conozco, sé solamente que caminamos por las mismas calles ¡¡pero qué lindo poema!!
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